Un telefono de emergencia instalado en una pared para acceso rapido

Una tarjeta pequeña en tu cartera toma quince minutos hacerla y puede importar enormemente si te encuentran en algún lugar con el teléfono bloqueado, descargado o fuera de alcance. Para quien envejece solo/a hace el trabajo que haría la voz de un cónyuge: le dice a desconocidos quién eres, qué necesita tu cuerpo y a quién llamar.

Qué incluir

Qué dejar fuera

Nada de número de Seguro Social, números de cuenta ni códigos de puertas o alarmas. Una tarjeta de cartera se pierde o la roban con mucha más frecuencia de la que se usa en una emergencia, así que no debe contener nada que un ladrón pueda gastar. Tu dirección es opcional — útil para los rescatistas, pero sopésala contra el hecho de que tus llaves van en la misma cartera.

Dónde van las copias

Mantenla al día

Imprime o escribe varias copias de una sola vez para que actualizarlas después sea trivial, y ponle fecha a cada tarjeta en una esquina — una tarjeta fechada le dice al rescatista cuánto confiar en ella. Una tarjeta desactualizada puede ser peor que ninguna — un rescatista llamando a un número desconectado pierde minutos. Revísala cuando cambie un medicamento, se mude un contacto, o una vez al año en una fecha que recuerdes. Escrita a mano está bien; lo que cuenta es que sea legible.

Haz de la tarjeta un punto de tu lista de progreso de planificación y márcala hoy mismo — de todo lo que hay en esa lista, esta es la victoria más rápida.
Este artículo es información general, no asesoría médica. Habla sobre tu situación médica específica y cualquier directiva anticipada con tu médico.